Los sueños y el tiempo

El tiempo es tan relevante que desde el principio de la historia nos ha interesado medirlo. Inclusive, en esta época se ha apoderado de nuestros brazos, teléfonos móviles, paredes y escritorios. También rige el cómo nos organizamos y acomodamos las actividades diarias.

Por eso el aprovechar el tiempo se ha convertido en algo fundamental, más si tenemos sueños que queremos cumplir en nuestra vida. Pero tenemos que trabajar para sostener y alimentar a la familia y a nosotros mismos; eso limita el tiempo que queremos dedicar a lo que amamos o añoramos: viajar, coleccionar objetos, hacer trabajo comunitario, la práctica de algún deporte, incursionar en política, etc.

Además, tenemos que sacar tiempo para la familia, sea la pareja o cónyuge, hijos o padres y hay que realizar las actividades cotidianas: planchar, cocinar, cuidar los niños (si se tienen) y hasta ir al supermercado. Hay que sacar tiempo para estudiar y para muchas cosas más.

Tomemos el ejemplo del trabajo, ocho horas diarias, cuarenta y ocho semanales, como mínimo, algunos hasta trabajan fines de semana o en horarios nocturnos. Entonces, ¿el trabajo impide la realización de nuestros sueños? ¿El trabajo es un alto precio para alcanzarlos? ¿El trabajo roba nuestro tiempo?

En lo absoluto, el trabajo es una ruta para el logro de ellos, cuales quieran que sean. Lo que sí es cierto, es que tenemos que pagar un precio para llegar a realizarlos. Si tenemos claro qué queremos, entonces caminar y llegar son acciones que se basan en la convicción de conseguir lo que amamos.

Es cierto, puede ser que tardemos un poco más, tal vez no, pero lograrlo solo depende de nosotros. ¿Qué esperamos? Aprovechemos el tiempo para llegar más pronto.

Lic. Adolfo Esquivel Rivera